(Publicado en ABC, 25 de agosto de 2006)
Si usted es de los que todavía creen en la Organización de las Naciones Unidas como la garante de la paz y la estabilidad mundial sin duda se debe a que no ha conocido ninguna de las misiones desarrolladas por los famosos “cascos azules” a tal fin. Miles de cadáveres son el triste resultado de gente que confió en la ONU.
Yo recuerdo con rabia el lamentable espectáculo ofrecido por Naciones Unidas y su misión UNPROFOR en la antigua Yugoslavia, cuando los convoyes con artículos médicos y de primera necesidad, destinados a aliviar el sufrimiento de los civiles, eran detenidos y saqueados por cuatro mal encarados facinerosos, disfrazados de partisanos. Lo que robaban entraba después en el lucrativo mercado negro. Cuando le preguntaba a los conductores de los camiones o a los escoltas por qué no se resistían, siempre contestaban con lo mismo: “no contamos con la autorización”. El resultado ya se sabe cuál fue, que la ayuda llegó muy mermada y que la misión de protección acabó en una farsa, incapaz de evitar, entre otras serie de masacres, el asesinato en Sbrenica de 8000 bosnio-musulmanes a manos serbias. Sería la OTAN quien intentara remediar los males causados por la política onusiana.
También recuerdo, bastantes años antes, la visita que pude realizar al contingente de la fuerza multinacional en el Sinaí, establecido desde los acuerdos de Camp David en 1978. El acantonamiento próximo a Sharm-el-Sheik, estaba integrado por tropas de las islas Fidji, no precisamente una potencia militar que pueda decirse. Al preguntarle al comandante por la motivación de sus soldados, su respuesta fue simple y sincera: en un año ganaban el sueldo que su gobierno les pagaba en diez. Obviamente, no todo el mundo se mueve por intereses tan materialistas, pero al comprobar la sobre-representación en las misiones de paz de tropas del llamado tercer Mundo, uno tiende a preguntarse el por qué. Sobre todo ahora que la 1701 establece que se va a reforzar la misión de la ONU en el Líbano a UNIFIL o fuerza interina que ya va para cumplir sus treinta años. Hace poco el despliegue estaba dominado de nuevo por Fidji, Gana y aunque hoy depende de un jefe francés, buena parte de sus de sus tropas viene de la India.
Desde el ministerio de Defensa se dice que los soldados españoles jamás quedarán bajo mando de un indio o un chino. Pero también dicen que el despliegue se hará en zonas que eviten el contacto con Hizbolá. Como no lo hagan en suelo de Israel no sé cómo piensan lograrlo. La población shií del sur del Líbano está comprada material y espiritualmente por los terroristas islámicos.