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Resultados de una gestión vacía: dime de que presumes y te diré de que careces,... hablamos de capacidades militares
Colaboraciones nº 2310   |  28 de Mayo de 2008
 
A principios de septiembre de 2007 el anterior ministro de Defensa destacaba que las FAS iban a contar por primera vez en su historia con un sistema integrado y global que permitiría su crecimiento armónico y la mejor racionalización de la toma de decisiones. Siete meses después siguen como estaban. En su momento pareció muy interesante, aunque llamaba la atención que se quisiera destacar que era la primera vez que se contemplaba semejante situación, ¿para qué estaba el Estado Mayor de la Defensa, entonces?, ¿y qué había hecho hasta ahora?, por poner un ejemplo. Se le ocurría esto tan conveniente al Gobierno cuando prácticamente iba a acabar su legislatura, con lo cual naturalmente nunca se llegó a aplicar, y ahora ya será una herencia dudosa que no se sabe bien en que quedará.
 
El problema de la seguridad y defensa en España se ha convertido en una asignatura pendiente que ningún gobierno resuelve. Los españoles, por otra parte, no se sienten amenazados –a pesar del 11-M-, y no ven apremiante la necesidad de aumentar los presupuestos de defensa, ni siquiera de gastar en ello. En consecuencia, se dan palos de ciego aquí y allá, y muchas veces se compra no lo que necesitan las Fuerzas Armadas sino lo que las empresas exigen en aras de mantener unos puestos de trabajo –Santa Bárbara y Navantia son buena prueba de ello-, o lo que no hay más remedio –como son los UAV,s o los MRAP,s recientemente contratados a toda prisa para el ET-, pero la realidad es que, a pesar de ello, las capacidades de defensa y seguridad se han encogido de forma alarmante. España hoy no puede garantizar por sí sola su defensa y seguridad, y sus Fuerzas Armadas no pueden satisfacer las misiones que les encomienda la Constitución, quizás como algún otro país europeo de nuestro entorno también. Esto, que es una realidad palpable, es algo que ningún Jefe de Estado Mayor de los Ejércitos sigue sin atreverse a exponer en los discursos programáticos que se efectúan con ocasión de la Pascua Militar.
 
Las necesidades –según dijo el ministro entonces-, serían abordadas con una perspectiva unitaria, y una vez más no podemos más que preguntarnos por el significado de tal unicidad: ¿qué había venido haciendo hasta entonces el Estado Mayor de la Defensa?, ¿y los demás organismos conjuntos?, ¿y el propio Ministerio?, ¿favorecía las soluciones parciales de los tres Ejércitos en vez de soluciones conjuntas?, claro es que se podrá achacar a gobiernos anteriores el no haber hecho nada en este campo. El ex-ministro Alonso presentó en aquellos días la llamada Propuesta de Objetivo de Capacidades Militares (POCAM), que a fecha de hoy aún no se sabe si fue elevada o no al Presidente del Gobierno, con el objeto de crear lo que se dijo sería el nuevo Sistema de Planeamiento de la Defensa para aumentar la eficacia de las Fuerzas Armadas.
 
El ex-ministro afirmaba que las Fuerzas Armadas españolas contarían, por primera vez en su historia, con un sistema integrado y global que iba a permitir su crecimiento armónico, racionalizar la toma de decisiones y anticiparse a las decisiones que exigen hoy las nuevas amenazas y la situación internacional. “Vamos a invertir los recursos financieros de los ciudadanos con el máximo rigor para que ofrezcan los mejores resultados”, subrayó el ministro. La POCAM, por otra parte, se entiende que es resultado de un proceso iniciado por la Directiva de Defensa Nacional, -Directiva que por decir algo es vigente ya desde 2004 y que  establece las líneas generales de actuación y las directrices para el planeamiento de la Defensa y aquí hay que tener presente, sin que sea irrespetuoso, que suena a tomadura de pelo decir hace unos pocos meses, que la POCAM es uno de sus resultados ¡casi cuatro años después! Y cuando el Gobierno precisamente iba a cesar en breve plazo.
 
El planeamiento militar debería ser un proceso flexible, racional y ordenado, con la finalidad última de fortalecer los instrumentos del Estado para garantizar la seguridad de los ciudadanos y que no debe buscar sino la coherencia en los criterios y procedimientos, la adecuación de los medios a los fines y, en definitiva, la gestión de los recursos. El proceso debe de desarrollarse en coordinación entre el Estado Mayor de la Defensa, la Secretaría de Estado y la Subsecretaría, con la colaboración de la Secretaría General de Política de Defensa y de los Cuarteles Generales de los Ejércitos y de la Armada. En definitiva, lo que  destacaba el ex-ministro Alonso, no era sino volver a inventar la rueda, y algo que desde el propio Estado Mayor de la Defensa se ha venido reclamando con insistencia, desde hace ya varias generaciones.
 
En la anunciada Propuesta de Objetivo de Capacidades Militares se contemplaba el reforzamiento de las Fuerzas Armadas en su conjunto, y se preveía potenciar de manera significativa la obtención y elaboración de inteligencia, el transporte estratégico, la protección de las unidades operativas y el uso intensivo de tecnologías de la comunicación para el control de las operaciones. Nada más y nada menos, y de forma conjunta. Y naturalmente surge la pregunta más importante ¿Con qué presupuestos? ¿Se iban a van aumentar éstos? ¿Se iba a  recurrir una vez más al subterfugio de que pague el Ministerio de Industria? Llama la atención de que este aspecto no se mencionase para nada, salvo que todo fuera a ser gratis, o , claro, fuera solo una propuesta, sin ninguna intención de compromiso. Naturalmente de todo esto, durante la campaña electoral, ni una palabra, no fuera que se produjera alarma social.
 
La osadía de la propuesta era tremenda, ya que se establecían siete áreas de capacidad, no jerarquizadas, y 40 capacidades militares ¡con 185 objetivos! Estas áreas eran el Apoyo a la acción del Estado; Mando y control integrado; Vigilancia y reconocimiento, obtención y elaboración de inteligencia; Movilidad y proyección; Sostenibilidad; Supervivencia y protección; y Superioridad en el enfrentamiento. Estupendo e inaudito, se querían unas fuerzas invulnerables y superiores a las del adversario, a toda costa, y naturalmente, aunque el ministro lo niegue, o no lo mencionase, sin aumentar los presupuestos; seguramente solo con el planeamiento y con el apoyo de ingeniería de sistemas de ISDEFE, que cada día sustituye “más y mejor” las carencias de las fuerzas armadas. Por otra parte, lo más grave era que el simple hecho de proponer tantas capacidades no era sino una confesión a voces de las carencias más acusadas, y solo se puede encontrar un calificativo adecuado: ¡Tremendo! No es culpa, sin embargo, del Sr. Alonso, ni del Gobierno actual, sino que es el resultado de una falta de interés endémica por los asuntos de defensa, que se viene arrastrando desde el momento mismo del comienzo de la democracia, por no querer remontarnos ya a momentos anteriores.
 
Veamos qué se ha hecho, no obstante, de la macropropuesta del ex -ministro Alonso, y veremos, por consiguiente, cuáles son las principales carencias de la Defensa Nacional, tal y como el propio ministro las expuso:
 
Apoyo a la acción del Estado: Nadie ha definido el concepto de acción de Estado, pero resulta obvio que cualquier acción que emprendan las FAS debe ser en apoyo, o para reforzar la acción del Estado, ¡solo faltaría! Las Fuerzas Armadas colaboran en la protección de los intereses nacionales apoyando a las autoridades civiles ante catástrofes, y realizando tareas complementarias en ámbitos como la lucha contra la inmigración ilegal, el terrorismo, la vigilancia y defensa de las zonas de interés económico o la vigilancia aduanera, entre otras. Éste área se ha reforzado considerablemente con la creación de la Unidad Militar de Emergencias (UME) que, con una inversión superior a los 400 millones de euros, estará plenamente operativa en 2008 con 4.300 efectivos. Con un 50 por ciento de operatividad, la UME ha venido participando en la campaña contra incendios forestales del pasado verano, unas intervenciones aquellas en las que ya se percibieron dificultades de coordinación con otros organismos administrativos, aparte de carencias e insuficiencias de la propia UME, seguramente inevitables dada la lógica falta de experiencia en este tipo de catástrofes. La actuación de las fuerzas Armadas en acciones de interés público, catástrofes declaradas, o necesidades no militares se llama ahora Apoyo a la acción del Estado… ¡Sin Comentarios! Y claro, es la primera prioridad, y a ello se dedica una sustanciosa parte del presupuesto de defensa, tanto es así que incluso los componentes de la UME perciben un salario mayor que el resto de sus compañeros destinados en unidades operativas. La misión del Ejército está perfectamente identificada en la legislación vigente y todo el mundo tiene en mente que no le cabe otra tarea que la conducción de las operaciones en caso de guerra, así como la formación y capacitación, precisa y únicamente con el objetivo de preparar las unidades que lo forman, para su empleo en guerra. La reciente decisión de crear una unidad militar para intervenciones típicas de la Defensa Civil, Protección Civil o Defensa Pasiva, como se llamó en sus comienzos, detrayendo sus efectivos y medios de los que deberían corresponder a la Fuerza de Maniobra o Ejército Operativo, es cuando menos sorprendente. El  que sucesos como lo ocurrido durante el verano de 2006, con una plaga desmesurada de incendios asolando Galicia, y otros anteriores de diversa índole, lleven a que la Administración Central de la Nación tome conciencia de que debe disponer –a pesar de la descentralización de competencias vigente-, de medios de relieve para atender catástrofes y emergencias que puedan llegar a superar las capacidades de la comunidad autonómica afectada, no significa que deban ser las Fuerzas Armadas las que atiendan a tal necesidad. La medida conlleva además serias implicaciones. De entrada, falta de confianza de la Administración en los mecanismos civiles de protección,  y muy posiblemente renuncia implícita –tras la creación de la UME-, a mejorar sus niveles de eficiencia y capacidades. Por otra parte, encargar a las Fuerzas Armadas, sobre todo al Ejército de Tierra, esas tareas desvirtúa la esencia de sus funciones y añade confusión sobre el papel y misiones del Ejército en una sociedad como la española de comienzos del siglo XXI. Si, además, se pretende que esa nueva unidad llegue a tener poderes policiales en caso de intervención, ello rompe de algún modo ya casi definitivo con la cadena de mando militar. Por otra parte, ¿cómo se atreven los responsables del Ministerio de Defensa a justificar un presupuesto tan elevado y difícil?,  cuando, por poner un ejemplo, en el Líbano las tropas desplegadas carecen todavía de gafas de visión nocturna –solamente hay un par por pelotón-, los vehículos utilitarios 4x4 carecen de blindaje, hoy por hoy, ya que la compra a toda prisa de MRAP,s aún no ha permitido que se puedan enviar a las zonas de conflicto, y no había ni siquiera disponibilidad suficiente de inhibidores electrónicos para hacer frente a posibles ingenios explosivos improvisados que pudieran colocarse en emboscadas, o en trampas, para las patrullas móviles que recorren las carreteras, tanto en el Líbano como en Afganistán, hasta que éstos se adquirieron de urgencia finalmente, ya en el verano de 2007, naturalmente después de otras adquisiciones “urgentes” para la UME.
 
Mando y Control integrado: Es un área de elevado interés, que permite el planeamiento y conducción de las operaciones. Se prevé reforzar con el uso intensivo de las telecomunicaciones y las más avanzadas tecnologías de la información, con el fin de operar en red e interconectar los sistemas de mando, control e inteligencia. En éste área se encuentran también capacidades como la guerra electrónica, la protección de la información o la respuesta ante incidentes informáticos. Aquí, curiosamente, no se daban cifras, ¡porque ni las había ni las hay naturalmente!, y todo ello cuando este área debería ser casi la primera prioridad, o ¿es que puede incluso existir apoyo a la acción del Estado sin comunicaciones y sin mando y control? Como de costumbre aquí se hace referencia a puras teorías: uso intensivo de las telecomunicaciones, avanzadas tecnologías, guerra electrónica,... nada concreto, puras abstracciones, que al nivel que el ministro habló, deberían haberse traducido en algo más que simples conceptos aprendidos de prisa para quedar bien ante un auditorio.
 
Vigilancia y reconocimiento, obtención y elaboración de inteligencia: la capacidad de obtención de inteligencia se beneficiará a corto plazo, decía el ex-ministro,  pues bien, un contrato para 4 UAV,s tácticos se había firmado ya en febrero de 2007,luego no era novedad, aunque la sorpresa vino en enero de 2008, con la firma de un nuevo contrato para 27 mini-UAV,s,  todos ellos para el Ejército de Tierra, pero hay que aclarar que se trata solo de vigilancia táctica y reconocimiento, a nivel unidad tipo Batallón, nada de estrategia ni nivel operativo, cuando se lleva ya hablando de adquisición de UAV,s,  tanto para el Ejército del Aire como para el Ejército de Tierra, desde hace ya más de dos años, sin que se haya decidido nada hasta ahora, y naturalmente ha sido bajo su mandato en el Ministerio. Asimismo, hizo una referencia a sistemas espaciales de observación, y cabe preguntarnos si se referiría el ex-ministro a los llamados mini-satélites desarrollados por el INTA, lo que no deja de ser un exceso de optimismo, y el optimismo no es precisamente una buena cualidad en política. Afirmar, además, que la elaboración de inteligencia estratégica, operacional y táctica se verá reforzada considerablemente a medio y largo plazo con la participación en proyectos multinacionales y con los dos satélites nacionales de observación de la Tierra por medios ópticos y radar presentados en julio de 2007 por los ministros de Defensa y de Industria, Turismo y Comercio, cuando aún no estaban en el espacio, no es sino una aventurada declaración de intenciones. Y ¿de qué sirven las intenciones?, ¿para qué interesa tener capacidad de reconocimiento estratégico, cuando no se tiene capacidad de proyección estratégica? Igualmente, contemplaba el ex-ministro, la potenciación plena del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) pero ¿a qué se refería el ex-ministro con la potenciación del CIFAS? ¿Cómo se potencia un organismo de inteligencia, sino es con presupuesto, mejores medios, y personal más capaz?, ¿se es consciente de que sin adquisición de inteligencia propia no hay tal?, ¿no se sabe que la colaboración entre el CNI y el CIFAS es nula?... y la progresiva integración de los sistemas de inteligencia nacionales con los de organismos internacionales y aliados… ¿qué se entiende por progresiva integración con los sistemas de inteligencia internacionales y aliados?, ¿es, de verdad, tan cándido el ex-ministro que creía que los demás sistemas de inteligencia aliados, o no tanto, nos van a contar todo lo que necesitemos saber, sin más? Viniendo, como vino, del Ministerio del Interior, debería haber demostrado mejor sensibilidad. Y, después de todo ¿de qué sirve saber, conocer, disponer de inteligencia, si no hay capacidad de actuar, o incluso voluntariedad de hacer algo?
 
Movilidad y proyección: Ésta se refiere fundamentalmente a la capacidad para garantizar la proyección de fuerzas al teatro de operaciones, esté donde esté. El objetivo a medio y largo plazo, se decía, es mejorar la capacidad propia de transporte estratégico de carácter permanente. Sinceramente, alguien debería haberle explicado al ex-ministro la diferencia entre táctica y estrategia, ya que ni siquiera el A-400M -que nadie sabe cuando entrará en servicio con todos los problemas que aquejan a EADS y a Airbus-, puede ser considerado como un avión de transporte estratégico, y mucho menos el C-295, y no hablemos ya de helicópteros; el helicóptero de transporte táctico NH-90, en su versión TTH, es tan solo un helicóptero de asalto táctico –el único helicóptero en servicio en España de transporte táctico es el Chinook CH-47-, y aún así, como pronto, ¡los helicópteros NH-90, que se construirán en la planta proyectada por el ex-ministro José Bono, no entrarán en servicio hasta por lo menos 2012!. En el ámbito marítimo entrará a corto y medio plazo en servicio el nuevo buque de proyección estratégica –se acaba de botar-, cuando en el área de transporte y despliegue terrestre se planteaba la necesidad a medio plazo de renovar el parque de vehículos ligeros y pesados tácticos y logísticos. La necesidad de renovar el parque de vehículos ligeros y pesados tácticos del Ejército de Tierra es otra carencia endémica a la que el Ministerio no se ha enfrentado desde hace años, y ahora el ex-ministro Alonso hablaba de afrontarla a medio plazo! Además, se hablaba de prever reforzar la capacidad de abastecimiento en vuelo a corto y medio plazo con la adaptación de aeronaves, y a largo plazo con la capacidad de reabastecimiento de las nuevas aeronaves A-400M, ¿a largo plazo el A-400M?, ¿se sabe en el Ministerio qué los demás países de lo que están hablando es de un nuevo avión, un nuevo Airbus (que además es el que ha sido seleccionado en los Estados Unidos), para las misiones de reabastecimiento en el aire)?
 
Sostenibilidad: Igualmente decía, obviamente sacado de algún prontuario de logística, que la exigencia de apoyo logístico a fuerzas desplegadas en operaciones en teatros alejados y el sostenimiento de operaciones nacionales conjuntas y combinadas requiere incrementar el esfuerzo dedicado a esta capacidad, ¡a buenas horas mangas verdes.
También a corto y medio plazo se mejorará la capacidad de apoyo para la reconstrucción de infraestructuras, como pistas de aterrizaje e instalaciones de apoyo. El área de asistencia sanitaria mejorará a corto plazo con la entrada en servicio de un hospital de campaña para su empleo en operaciones. Hubiera sido mejor aquí que se expusiera la realidad de la Sanidad Militar en el momento actual, y como se envían dentistas, en lugar de médicos de medicina general a las operaciones, porque ya no quedan médicos disponibles, la carencia urgente de médicos anestesistas,…y como se intenta recurrir a contratar por procedimientos de urgencia –y a precios naturalmente más elevados-, a médicos civiles.
 
Supervivencia y protección: Se afirma igualmente que la capacidad de búsqueda y rescate se está mejorando con la modernización en marcha de medios aéreos. ¿En marcha?, ¿se refiere a los pocos Super Puma del Ejército del Aire, y a los C-212 y CN-235? Y que  se potenciará a largo plazo con los nuevos helicópteros NH-90 ¡nuevamente aquí estamos hablando de 2012 como pronto!. En el apartado de defensa aérea, se afirmó que las fuerzas navales cuentan ahora con las avanzadas fragatas F-100, pero ¿y la defensa antiaérea de las fuerzas terrestres?, ¿y la defensa de bases aéreas y de objetivos puntuales? La defensa aérea, y en concreto, la defensa antiaérea, constituyen la eterna asignatura pendiente de la seguridad de España, casi al igual que la defensa de costas, para la que se dijo que se dispondrá a corto, medio y largo plazo de los buques de acción marítima. Todo cuando aún siguen manteniéndose en servicio algunas baterías de artillería de costa con ya mucho más de 50 años de vida a sus espaldas. Según el ex–ministro, la defensa de costas ¿se le va a encargar ahora a la Armada?¡Increíble!. La Armada puede, ciertamente, contribuir enormemente a la defensa de las costas, pero esencialmente eliminando en la mar a los medios navales agresores, y para eso la Armada debería tener otras dimensiones y muchas más capacidades. Sorprende que el EMAD, o el EMACON, no puntualicen, aunque sea de forma interna, estas barbaridades. La obediencia debida no puede ni debe ser ciega.
 
Superioridad en el enfrentamiento: se trata de sistemas que permitan enfrentarse con garantías de éxito a los oponentes…, ¿a qué oponentes?... ¿Cuáles son las amenazas a las que se enfrenta España y en qué escenarios. Bajo el paraguas bucólico de la Alianza de Civilizaciones no hay amenaza que valga,…entonces ¿para qué la defensa?. ¿O tenemos unas Fuerzas Armadas solo para mantener una industria de defensa y unos puestos de trabajo? El Sr. Alonso dijo que están en marcha una serie de grandes programas de modernización que, a corto y medio plazo, supondrán un avance sustantivo en esta área de capacidad, como los carros de combate ‘Leopardo’, los vehículos de infantería ‘Pizarro’,… ¿sabía el ministro que Santa Bárbara no había entregado al Ejército nada más que tres carros de combate Leopard 2 hasta septiembre de 2007, cuando debería haber entregado 40 y finalizado el programa?... y que llevaba un retraso de 143 carros y un carro de recuperación cuando entre el Ministerio de Industria y el propio Ejército se ha abonado a la citada Santa Bárbara Sistemas la módica cantidad ya, de más de 1.700 millones de Euros, sin que se le hayan impuesto penalizaciones de ningún tipo,… y qué estaba sin firmarse el contrato de la segunda fase del vehículo Pizarro –que a fecha de hoy sigue todavía sin firmarse, por lo que solo hay 144 vehículos de este tipo… y qué no hay munición de guerra suficiente ni para los carros Leopard 2 ni para los Pizarro ni para los Centauro,… motivo, sin duda, por el que no se envían a misiones en el exterior ninguno de estos vehículos, aunque nadie se atreva a confesarlo,… los vehículos de reconocimiento ‘Centauro’, el nuevo caza europeo ‘Eurofighter’… ¿cuántos Eurofighter hay en servicio operativo a fecha de hoy? No más de 18, y por operativos se entiende con armamento, con todo, no solo haciendo bonito en los desfiles,... y los helicópteros ‘Tigre’… cabe decir lo mismo, ya que solo se disponía de tres helicópteros Tigre en la fecha citada, y no muchos más hoy. En el ámbito naval se ha emprendido la modernización del porta-aeronaves ‘Príncipe de Asturias’, y se ha botado el buque de proyección estratégica BPE/LHD, lo cual no es algo que se debiera haber atribuido el ex-ministro. En este área se encuentra también el programa ‘Combatiente del Futuro’, así como la mejora de la capacidad de instrucción, que ha arrancado en enero de 2008, gracias a que el contratista principal es EADS, y adiestramiento, donde figura la progresiva digitalización de los centros de adiestramiento y el impulso a los programas de simulación. Todos, programas que ya estaban en marcha, y que holgaba se propusieran como novedades y como algo a desarrollar. Sobran más comentarios cuando entonces no se hacía ni una referencia al problema de verdad candente, entonces, y hoy,: los vehículos acorazados de ruedas, o posibles de cadenas, que se envían a las misiones de paz, y a la protección con que deben contar contra los ingenios explosivos improvisados (IED,s), ni tampoco a la falta endémica de personal que padecen las Fuerzas Armadas, ni a las bajas expectativas profesionales que vienen motivando que jóvenes oficiales abandonen la milicia a una velocidad alarmante.
 
Los nuevos escenarios a los que se refirió el Sr. Alonso respondían a la principal amenaza a la que se han enfrentado las tropas españolas en toda su historia de participación en misiones de paz, los denominados IED (artefactos explosivos improvisados). A voz de pronto parece que al ex-ministro le había pillado por sorpresa, pero ante una situación inaceptable, tras cuatro ataques y 10 militares y 1 traductor muertos, no tuvo más remedio que anunciar la compra urgente de nuevos vehículos blindados para reforzar la capacidad de seguridad de los tropas en misiones internacionales. Incluso anunció la creación en Madrid de un Centro Internacional para la Lucha contra los IED, ignorando que ya en 2004 España asumió el liderazgo dentro de la CNAD (Conferencia Nacional de Directores de Armamento de la OTAN) para el diseño de capacidades y técnicas nuevas en la lucha contra artefactos explosivos improvisados. Además, en noviembre de 2006 España organizó un encuentro en el ámbito de la CNAD en Madrid sobre el tema. ¿No había nadie que le avisara? Desde hace años se tiene conocimiento en España y en el ámbito militar, de la capacidad de destrucción de los IED, constatado su empleo como la principal causa de bajas entre las fuerzas aliadas en Irak y Afganistán.
 
Sin embargo la compra de vehículos MRAP se tuvo que realizar mal y tarde. No fue sino una reacción improvisada a las bajas sufridas y la vulnerabilidad de los viejos BMR, que sólo tienen capacidad para resistir minas de hasta tres kilos de explosivo. Sólo es uno de los numerosos ejemplos de la pésima planificación en materia de Defensa del Gobierno, y del propio Ministerio, desoyendo las peticiones del mismo Ejército, y del EMAD. Si de verdad, la POCAM tuviera alguna realidad y consistencia, no habría habido necesidad de arbitrar estas compras por procedimiento de urgencia, síntoma de que las verdaderas necesidades no están siendo satisfechas mediante los procedimientos normales, por mucho proceso de transformación y modernización que sugiriese el Sr. Alonso, cuando estaba a punto de acabar su mandato. Aún así, a fecha de hoy no hay ni un solo MRAP desplegado, y sigue sin acometerse la sustitución de los BMR,s.
 
En lugar de perder el tiempo, y hacérnoslo perder, el Ministerio debería poder explicar a qué objetivos responden las compras de material, cuando se hacen, y en razón de a quién se otorgan, exponer sí son compras motivadas por necesidades reales, o son compras destinadas a preservar y favorecer solo la industria de defensa y el mantenimiento de los puestos de trabajo. ¿Se han analizado cuáles van a ser las capacidades futuras de las Fuerzas Armadas españolas dentro de una década, y dada su dimensión potencial, cuáles son los objetivos a alcanzar? ¿Para qué se quieren tales capacidades, si al final, después de todo, las unidades solamente van a participar en operaciones de paz y apagar incendios forestales?  Sin duda, para tales cometidos no hacen falta ni los Leopard 2 ni los Pizarro. Véase el caso de Bélgica, y, en cierto modo, también Holanda. ¿Cómo van a contribuir las FAS españolas a la defensa colectiva europea?, ¿solo aportando generales?
 
Las cuentas públicas de 2008 se enfrentaron en diciembre de 2007 al dictamen del Senado. Destacaba la partida de Defensa, pequeña y casi ausente de cualquier debate o discusión –como prueba de lo poco que interesa la defensa a nuestros próceres-, y que un año más seguía siendo inferior a Fomento, Vivienda o Medio Ambiente. La Secretaría de Estado de Defensa prometía para 2008 un notable incremento presupuestario para respaldar el profundo "proceso de transformación" de las Fuerzas Armadas y cumplir así con el compromiso adquirido en la Directiva de Defensa Nacional de 2004.
 
La cuestión es sí realmente está teniendo lugar un proceso de transformación de las Fuerzas Armadas. Todo indica que lo que el Gobierno entiende por transformación no es lo mismo que lo que se ha puesto en marcha en Estados Unidos, ya desde la primera administración Bush, que verdaderamente tomó un nuevo cariz tras el 11-S, y que posteriormente se exportó a algunos países europeos. A España no solamente la idea llegó tarde sino que bajo la misma palabra el Gobierno entendió algo muy diferente a lo original. Ni el Gobierno ni Defensa han sido capaces hasta ahora de explicar que hay detrás de ese "proyecto de transformación" del que hablan. Han decidido creer –o hacernos creer – que transformación significa sólo modernización. Sostienen que con material nuevo las Fuerzas Armadas harán mejor las cosas. Sin embargo no las harán de forma diferente, que es lo que realmente significa transformar. La transformación tiene implicaciones que van más allá de la adquisición de nuevo equipamiento. El concepto requiere también recursos humanos formados y adiestrados y exige una revisión conceptual, doctrinal y táctica de las operaciones militares. Significa adoptar las tecnologías y sistemas más punteros, cancelar los programas que no se ajustan a los nuevos planes, e impulsar la innovación.
 
La transformación tampoco es exclusivamente un mero reflejo de la tecnología, porque no implica el final de las fuerzas calificadas como convencionales hasta ese momento, sino que un proceso de transformación no está exclusivamente regido por los presupuestos, como parece querer decirse desde el Ministerio. Es más que un simple reflejo de los presupuestos. Y es aquí, en este proceso, donde carecen de sentido la UME, la Ley de la Carrera Militar, o la adquisición urgente de vehículos protegidos, y UAV,s,  para acallar las críticas.
 
Integración, racionalización y optimización, sonaba todo ello a reducción, no vale decir otra cosa ni disfrazar la verdad. El aspecto de la perspectiva unitaria es ya agua pasada, y algo que desde la óptica del Estado Mayor de la Defensa se ha venido reclamando con insistencia, y en lo que ya nadie cree, por desánimo, y que resulta dudoso que se pueda conseguir, ya que, en cierto modo, daría una capacidad de mando al JEMAD que no se desea políticamente, incluso aún con un JEMAD “muy obediente”. Y ningún gobierno quiere eso, de ningún signo que sea, no nos engañemos.
 
Francamente, en septiembre de 2007 sobraba la presentación tan pomposa de una nueva propuesta, de un nuevo plan, de repetir la palabra integración, de hablar de racionalización, de gestión unitaria para siete meses después no haber hecho nada de nada. No se puede pensar siquiera que fuese una buena exposición de buenas intenciones, intenciones ya pasadas de moda, ya viejas, y por supuesto “Déjà Vu”, sino que eran tan solo palabras, sobre las que no había ningún deseo de  acompañarlas con hechos, y que iban destinadas a la galería, a engañar a la cúpula militar y a aquellos dispuestos a creer y a aplaudir. Con la seguridad no se juega, hoy siete meses después de aquellas palabras huecas, se deberían exigir responsabilidades por la inacción y falta de interés demostradas. La desmilitarización de la defensa está en marcha, como ha dicho D. Alejandro Muñoz Alonso. La nueva Ministra de Defensa tiene la palabra. La derrota de Guadalete va a ser un juego de niños comparado con el futuro que se adivina. Se admiten apuestas.

 
 
Antonio J. Candil Muñoz, es Coronel en la Reserva del Ejército español, Diplomado de Estado Mayor, y Diplomado de la Escuela de Guerra del Ejército italiano. Diplomado en Alta Dirección de Empresas por parte del IESE (Universidad de Navarra). Ha sido representante de España en la UEO, y ha estado destinado en Gran Bretaña, Bélgica, Italia y Estados Unidos. Ha escrito numerosos artículos en revistas especializadas y recientemente ha publicado un libro sobre La Aviación Militar en el Siglo XXI, (Editorial Quirón, Valladolid).
 


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