Hamas y la explotación de la muerte

por Rafael L. Bardají, 16 de mayo de 2018

En una Europa donde el discurso de sus elites culpa a las fronteras de muchos de sus males y en una España donde, a tenor de las declaraciones de nuestro presidente, solo los separatistas parecen creer todavía en ellas, es prácticamente imposible entender que otros países sí creen en las suyas y estén dispuestos a defenderlas incluso por la fuerza cuando son violentadas. Lo estamos viendo estos días con motivo del asalto a la verja fronteriza entre Gaza e Israel por parte de los palestinos y la respuesta por parte del ejército israelí. Nuestro apocado ministro de exteriores no ha tardado en criticar a Israel, por su supuesta respuesta desproporcionada” a la vez que se ma mostrado totalmente mudo para lanzar la más leve crítica sobre los dirigentes de Hamas, los incitadores de la violencia que estamos viendo.

 Tengo que decir que no me extraña, porque vivimos bajo un gobierno pusilánime en todos sus frentes, domésticos e internacionales. Y porque es la continuación del doble rasero que suele aplicársele siempre a Israel, pues es al único país que no se le aplica la presunción de inocencia, sino todo lo contrario: se le obliga permanentemente a demostrar que no es culpable.

Las ganas genéticas de condenar automáticamente a Israel por cualquiera de sus actos -o inacciones- ha llevado a perder de vista a quien se está queriendo proteger, a Hamas, una organización terrorista que gobierna Gaza con mano de hierro desde que acabó, mediante un golpe de estado, con la autorizad de Fatah hace más de 10 años.

Como parte del Grupo Militar de Alto Nivel, una organización internacional que reúne a ex-jefes y mandos de Estado Mayormente de los cinco continentes, he podido visitar la frontera con Gaza y tener acceso a los mandos y soldados israelíes que la están defendiendo. Hoy contamos con algún miembro del Grupo desplegado en la zona y recabando información. Por lo que yo he podido saber:

1) Lo que la prensa presenta como manifestaciones pacíficas y espontáneas no son, en realidad, ni pacíficas ni espontáneas. Los responsables de Hamas han invertido tiempo e importantes recursos en la movilización social, empujando a los habitantes de Gaza a concentrarse sobre la verja que les separa de Israel. Columnas de autobuses repletos de manifestantes no se generan de forma espontánea. El lanzamiento de piedras, cocteles molotov, cometas incendiarias, y cargas contra la verja, difícilmente pueden ser descritas como acciones pacíficas. 
 
2) La táctica de la última carga de esta misma semana, sin embargo, ha cambiado sustancialmente. En anteriores marchas, los cuadros operativos de Hamas involucrados en la movilización  de los manifestantes, se camuflaban entre ellos en un intento de acercarse a la frontera y penetrar en suelo israelí. Por eso, de los 56 manifestantes muertos en la semanas pasadas, cuarenta pudieron ser identificados como militantes de Hamas y otros grupos radicales. A fin de preservar a sus milicianos, Hamas ahora no permite que sus cuadros participen en los asaltos a la verja, sino que los mantiene en retaguardia, a más de 700 metros, con la única tarea de conducir a sus ciudadanos a la zona de seguridad establecida por Israel. Para que sean tiroteados. Y si hay muertos, mejor que mejor.
 
3) Las fuerzas de defensa de Israel se han comportado en todo momento con una gran profesionalidad y moderación. Primero, se han lanzado panfletos advirtiendo a la población de Gaza del riesgo de acercarse a escasos metros de la verja; Segundo, se ha advertido en árabe por megafonía de dichos riesgos, llamando a la dispersión de los manifestantes; tercero, se ha llamado por teléfono a hogares y compañías de autobuses para que no sirvieran a los propósitos de Hamas; cuarto, se ha dispersado mediante drones gases lacrimógenos y sustancias pestilentes antidisturbios; si los manifestantes se acercaban demasiado, se hacían disiparos de advertencia sobre sus cabezas; y solo si se acercaban peligrosamente a la verja, se disparaba primero de manera incapacitante (a las piernas). El disparo letal ha sido siempre el último recurso ante situaciones de grave peligro para la integridad de la frontera.
 
4) Muchas de las imágenes retransmitidas desde la franja de Gaza, debidamente controladas por Hamas, son simplemente una burda manipulación. Baste analizar cómo un mismo adolescente supuestamente muerto por disparos de la IDF parece posteriormente vivito y coleando en otras fotos, y muestro de nuevo en localizaciones diferentes. Los ejemplos abundan.

Pero parece que nada de eso importa. Israel es el culpable y Hamas, la víctima. Da igual que sepamos a ciencia cierta que los dirigentes de Hamas buscan precisamente esas imágenes y que conducen a su gente a un matadero, porque eso es lo que les da rédito. Tras años de intentar doblegar la voluntad de defensa de Israel mediante terrorismo y miles de cohetes contra poblaciones y civiles, Hamas sabe que ellos no pueden lograr nada, pero que si ponen a la opinión pública internacional de su lado, la presión sobre Israel será insoportable. No estamos asistiendo a manifestaciones vulgares, son movilizaciones de civiles con fines de guerra, algo que está tajantemente prohibido por las leyes internacionales. 

Es más, quienes, como el ministro Dastis, pide moderación y proporcionalidad en el uso de la fuerza, no aportan nada práctico sobre cómo defender una frágil verja ante el empuje de decenas de miles de asaltantes. ¿Cómo lo harían ellos? ¿Dejándoles pasar?

Es una pena que los gobernantes europeos y, por lo que nos toca, los españoles, hayan renunciado a defender nuestras fronteras. Al contrario, parecen empeñados en borrarlas por completo. Igualmente, parecen ignorantes ante las nuevas formas que adoptan los conflictos y las guerras, ignorando por completo las experiencias de los últimos años. Claro, que para muchos los ejércitos son sólo un objeto decorativo o, en el mejor de los casos, una herramienta para sostener parte del tejido industrial.

Pero hay que recordarlo con fuerza: las naciones tienen toda la legitimidad, amparada por el derecho internacional, a defenderse frente a agresiones. Los pobres e inocentes palestinos que nos muestran las imágenes ni son tan pobres ni tan inocentes. Puede que sí estén oprimidos, pero por sus propios, corruptos y totalitarios gobernantes, sea en Gaza o en Cisjordania. Y si no me creen, pregunten a cualquiera del millón y medio de árabes-israelíes que viven en israel, si preferirán mudarse a Gaza o Cisjordania para perseguir su sueño de un estado independiente y salvarse así de la opresión judía. Se llevarían una gran sorpresa.