Quien informa en España: la disputa por el favor del César

por Ana Ortiz, 15 de mayo de 2008

Uno de los méritos por los que presumiblemente pasará a la historia el presidente Zapatero, será sin duda, su capacidad de entender  a la perfección la necesidad de una buena política de comunicación y de contar con el máximo de medios afines que difundan el mensaje deseado. Lo que no sale en los medios no existe. Si es posible, que todos vayan alienados en la misma línea editorial, aunque después no exista el mismo consenso cuando se baja al terreno del negocio.
 
Existen dos líneas dentro del seno socialista: el socialismo veterano de los años ochenta, representado por la vieja guardia del Partido, y el nuevo socialismo encarnado por Zapatero, que se identifica con un socialismo más escorado a la izquierda. Buena prueba de ello, ha sido el trasvase de votos de izquierda Unida al PSOE durante las últimas Elecciones Generales.
 
 Se podría decir que los medios que siempre han apoyado al Partido Socialista lo siguen haciendo (Grupo Prisa), pero seguía existiendo un vacío más escorado a la izquierda, que es el que ha venido a ocupar los nuevos medios, como La Sexta y Público, orientados al público más joven, como se puede comprobar en el cotejo de lenguaje y puesta en escena que emplean.
 
Así, el presidente Zapatero ha sabido ganarse a los medios afines y ha reforzado la difusión de su mensaje facilitando la aparición de otros medios nuevos, tanto en el ámbito de la televisión, como de la prensa tradicional que tiene también presencia en Internet, y que han sabido canalizar muy bien la línea de pensamiento del actual inquilino de la Moncloa.
 
Esta cuestión ha dado como resultado una paradoja: si bien las disputas entre algunos de ellos son públicas por poseer los mismos intereses comerciales, no es menos cierto que a la hora de la verdad, hacen frente común a la causa del zapaterismo, como muy bien se refleja en sus  líneas editoriales.
 
Conocer la trayectoria de crecimiento vertiginoso en tiempo récord que ha seguido el Grupo Mediapro, cuya línea de trabajo va en clara dirección de apoyo al presidente del Gobierno, contribuye a apostillar este razonamiento.
 
La guerra del fútbol ocurrida en los últimos meses ha puesto de manifiesto la seguridad con que éste Grupo se mueve en el ámbito de los medios, aún en detrimento del Grupo afín a la causa, quien ha reaccionado sin ambages ante la “intromisión” del nuevo Grupo en el ámbito de audiovisual, o más bien, de las maneras que utilizan los que el ex presidente González señaló que emprendieron el “fuego amigo”.
 
No solo Prisa puso el grito en el cielo. También el Grupo Zeta- en la línea editorial del PSE- y otros identificados con la derecha, como ha sido el caso de El Mundo. También el Grupo Planeta tuvo algo que decir durante el proceso de concesión de licencias de televisión llevada a cabo en 2005.
 
El resultado es que presidente del Gobierno, hábil como nadie en el manejo de la comunicación y el marketing, sabe que goza del respaldo del Prisa, a la vez que se garantiza una nueva línea de pensamiento acorde con sus postulados. Difusores del mensaje por partida doble... con el morbo que suscita la disputa.
 
Este análisis se llevará a cabo en dos partes: una primera, introductoria de los datos clave para conocer el proceso de crecimiento de Mediapro y una segunda, donde se analizará la guerra deportiva y de licencias entre este Grupo y otros antes señalados. Para que el análisis sea completo, se considera interesante estudiar el último aspecto señalado con ejemplos: la coincidencia de las líneas editoriales a pesar de la guerra económica.
 
El recién llegado da que hablar
 
Si bien el Grupo Mediapro existe desde hace algunos años, vinculado a la producción cinematográfica, ha sido durante 2007, cuando su existencia ha sido conocida por el gran público por controlar La Sexta y el diario Público.
 
El hilo directo que se le presume con el actual inquilino de la Moncloa lo denunció El País, el 22 de septiembre de 2007, donde en un editorial, decía que el “fuego amigo presidencial” proviene de “un grupo de amigos de Zapatero, al frente de La Sexta y Mediapro”, tachándoles de enconar el conflicto del fútbol, el quid de la cuestión de la disputa entre ambos grupos empresariales, afines en su línea editorial, con algunos matices, pero encarnizados enemigos en los negocios.
 
El presidente Zapatero aseguró no estar al tanto de la cuestión cuando fue preguntado por el director de El País, Javier Moreno, quien abiertamente le habló de la relación de amistad que presumiblemente existe entre los dueños de Mediapro y el presidente del Gobierno. A la luz de los datos, la pregunta del director de El País estaba sustentada en hechos fáciles de comprobar. Por lo pronto, un equipo de producción de Mediapro acompañó al presidente Zapatero durante algunos meses en casi todos los viajes que hizo, incluido el partido del Barça que vio con Guardiola, que fue contratado por la productora para hacer dicho reportaje.
 
¿Quién está detrás de Mediapro?
 
El Grupo fue fundando en Barcelona en 1994 por Jaume Roures y Gerard Romy, pero como productora de cine. Mediapro ha producido las películas “Comandante” (Fidel Castro), “Princesas”, “Los lunes al sol”, “La vida secreta de las palabras” o “Salvador” (Antich), por ejemplo. La productora británica, WPP, posee el 30% del total del Grupo. Es durante la pasada legislatura, donde el Grupo se lanza al negocio de los medios de comunicación.
 
Tiene sedes en Gerona, Madrid, Sevilla, Lisboa, Ámsterdam, Miami y Qatar. A través de distintas filiales, tiene actividad en la producción cinematográfica, como se ha dicho; la gestión de derechos de cine y de eventos deportivos; la consultoría sobre deporte y televisión; la creación, diseño y producción de programas de televisión y canales temáticos; los servicios de transmisiones; marketing y publicidad.
 
Jaume Roures, la cabeza visible del Grupo,  es un empresario con una larga trayectoria profesional. Tanto su socio inicial como él mismo, son cercanos al nacionalismo catalán de izquierdas. Es asesor de los socialistas catalanes. En dicho entorno han ido recopilando a buena parte de los socios que han ido formado Mediapro, en sus diversas facetas audiovisuales y periodísticas. 
 
Tal es el caso de Jaume Ferrús, que fue director de TV3 durante siete años, Tatxo Benet, ex director de deportes de la televisión catalana y fundador de Audiovisual Sport, Juan Ruiz de Gauna, ex director general de Telemadrid y ex consejero delegado de Vía Digital, y Mauro Margenat, ex auditor de KPMG. Todos ellos personas forman, hoy, el alma mater del Grupo.
 
Mediapro es socia de Imagina, donde detenta el 30% del capital, en compañía del Grupo Árbol - (posee un 30 %)- Imagina también está integrada por WPP (20%) y el Grupo Torreal (cuyo dueño es Juan Abelló) que posee el  20% restante. Juan Abelló es uno de los empresarios más veteranos de España. A través de Torreal, tiene presencia en Sacyr-Vallehermoso, el Santander, CVNE, Lanetro, Aguas de Barcelona o Pepe Jeans/Hackett, entre las más destacadas.
 
El Grupo Árbol es un holding de comunicación español activo también en Iberoamérica y con presencia en Europa y Estados Unidos. Nació en 1995 con la fusión de las productoras audiovisuales Globomedia (España) y Promofilm (Argentina). 
 
Está integrado por la productora de Emilio Aragón, Globomedia y GECA, que significa, Gabinete de Estudios de la Comunicación Audivisual, promovido por Miguel Barroso, ex secretario de Estado de Comunicación y esposo de la actual ministra de Defensa, Carme Chacón, quien hoy está en la primera línea entre las quinielas para posible sucesora de Zapatero. 
 
Barroso abandonó su cargo dos meses después de publicarse la ley ministerial que facilitó el nacimiento de La Sexta (julio de 2005). La Ley se denominó Ley de medidas urgentes para el impulso de la televisión digital terrestre, de la liberación de la televisión por cable y de fomento del pluralismo. También forman parte del holding Globomedia Música y Fundación Árbol.
 
En 2006, Mediapro y el Grupo Árbol, junto con la multinacional de publicidad británica WPP, se fusionan dando origen a Imagina Media Audiovisual, la mayor productora audiovisual de España. Se estima que solo durante ese año Imagina, alcanzó una facturación de más de 600 millones de euros y un resultado bruto de explotación (Ebitda) de 120 millones de euros.
 
La Sexta es la perla televisiva del Grupo. En tan sólo doce meses se hizo con una cuota de pantalla del 3,7%, la mitad de lo previsto para cinco años. Controlada por  GAMP (51%), Televisa (40%) y Gala Capital (propiedad de George Soros y que tiene el 9%).
 
GAMP, a su vez, está integrada mayoritariamente  por Imagina (70%). Benet, socio directo de Mediapro, posee un 12%. El resto de las acciones de GAMP pertenecen al restaurador Karlos Arguiñano (12%), a la productora El Terrat, propiedad del showman, Andreu Buenafuente (8’25%) y al BBK (9’8%). Todos ellos del entorno de nacionalismo, tanto del País Vasco, como de Cataluña. Dos comunidades donde radican una de las principales claves de la reelección del presidente Zapatero.
 
El Grupo Drive, de José Manuel Lorenzo,  abandonó el Grupo justo después de comenzar a emitir. José Manuel Lorenzo es conocido principalmente por haber sido director general de Canal+ y Contenidos de Sogecable, hasta diciembre de 2004, aunque no hay que olvidar su trayectoria en  Televisión Española, Tele 5 y Antena 3 TV. Hoy, es le presidente ejecutivo de Boomerang TV (desde enero de 2008), productora de diversos programas de entretenimiento.
 
El director de La Sexta es José Miguel Contreras, socio de Barroso en otros negocios relacionados con la comunicación y la imagen de algunos candidatos socialistas, como Felipe González y Rodríguez Zapatero. Se dice que comparte su afición al baloncesto con el presidente del Gobierno. Por lo menos, así lo asegura El País.
 
Contreras es catedrático en Comunicación Audiovisual y Publicidad. Se inició profesionalmente en  El País, Radio 3 de RNE y Radio El País. En los últimos tiempos ha estado más vinculado con la televisión, siendo director de programas de Canal+ y director de deportes en Telemadrid.
 
A la luz de los datos, es evidente que Jaume Roures sabe utilizar su habilidad para los negocios y atraerse a figuras reconocidas en el ámbito empresarial y periodístico, que además, son afines ideológicamente.
 
Público
 
Para el poco tiempo que lleva en el mercado (desde el 26 de septiembre de 2007), es sorprendente lo que da que hablar.
 
“Con una tirada de 250 mil ejemplares y un precio de 50 céntimos de euro (70 centavos de dólar), la mitad de lo que valen los otros diarios españoles, Público pretende hacerle la competencia al primer rotativo de España, El País, editado por el poderoso Grupo Prisa, y captar al mismo tiempo a los lectores de los diarios gratuitos. (...)España contaba hasta hoy con cuatro diarios nacionales, que se distribuyen en todo el país: tres de derecha o de extrema derecha, como son ABC, El Mundo y La Razón, y sólo uno, El País, el más prestigioso hasta ahora, que defendía postulados de la socialdemocracia europea.
El nacimiento de Público supone un soplo de aire fresco en la prensa escrita española, no sólo porque su proyecto editorial pretende acercarse más a las preocupaciones e inquietudes reales de la población, sobre todo de los más jóvenes -la vivienda, el empleo y las reivindicaciones sociales, entre otras-, sino porque pretende imprimirle al periódico un cariz más desenfadado y alejado de la solemnidad y la gravedad de sus competidores directos”. Así lo define el diario La Jornada, de Veracruz, México.
 
El caso es que el nacimiento de este nuevo diario no ha sentado muy bien entre sus más directos competidores, aunque Jaume Roures se apresuró a desmentir que no pretende competir ni con El País, ni con El Mundo: “nos conformamos con ser el segundo diario”  y aseguró que su público objetivo es ese 35% de los compradores de prensa de pago que adquieren cada día dos diarios y que pertenecen a la clase media.” El perfil medio de sus lectores es  de una persona entre 25 y 44, (un 49%)mientras que en el resto de diarios nacionales es de un 41% (según datos del EGM de abril de 2008)
 
Sin embargo, en un confidencial se afirmaba que algunos profesionales que fueron contactados para conformar la plantilla de la nueva cabecera habían sido informados de que la idea era debilitar a El País y a ser posible, arañar lectores a El Mundo. En concreto, se estimaba su idea era arrebatar 100.000 lectores al primero y 15.000 al segundo.
 
El último EGM de abril de 2008, señala que Público tiene una media de 188.000 lectores diarios. La noticia donde Público da a conocer los datos del EGM es ejemplo de la  línea editorial que sigue.  Además de destacar sus buenos resultados (algo que hacen absolutamente todos) destaca que  el porcentaje de mujeres que leen el diario es mucho mayor que en el resto de periódicos, algo muy en la línea del nuevo socialismo.
 
Además, asegura que  ha superado en Barcelona a diarios como La Razón, ABC, mientras que en Madrid, va por delante de El Periódico y La Vanguardia. Si se tiene en cuenta la línea ideológica y los postulados y partidos a los que defiende cada una de las cabeceras antes mencionadas, no es algo que llame la atención.
 
Es curioso, como, a pesar del fuego amigo, Público destaca que El País sigue siendo la principal cabecera de información, solo por detrás de Marca, pero destacando el crecimiento en lectores, un 11,3% respecto al año anterior, a la vez que señala que El Mundo ha ido perdiendo afines por el camino. Tampoco es algo de extrañar, cuando en un alto porcentaje, Público se ha nutrido de periodistas que en algún momento han desarrollado su carrera profesional en El País, o medios afines al entorno socialista.
 
Algunos, periodistas de primera fila como Ignacio Escolar, que fue director de Tiempo y director de Interviú, Juan Pedro Valentín, cuyo fichaje fue motivado, según palabras de los dueños del periódico, entre otros méritos, por “era el director de informativos de Telecinco que se atrevió a hacer la cobertura del Prestige en la cadena de Berlusconi cuando Aznar gobernaba” y Ernesto Ekaizer, que ha sido durante mucho tiempo, uno de los cronistas más emblemáticos de El País.
                                            
Todo está inventado
 
La necesidad de una buena política de comunicación y el apoyo al desarrollo medios afines es uno de los conceptos en los que claramente la izquierda va por delante de la derecha.
 
Como se ha podido comprobar en este análisis y apoyado en el segundo antes anunciado, a pesar de las guerras económicas que existen entre los grupos afines al partido socialista, se comportan como una piña a la hora de apuntalar y apoyar la línea ideológica- o de intereses- que defienden.
 
Ahí radica una de sus mayores fortalezas. Un camino que ya tiene recorrido el presidente Zapatero y que será clave en esta legislatura