Rearmar Europa. La UE y sus maquinaciones despóticas

por Lucio Cornelio, 17 de marzo de 2025

Catorce tesis sobre el rearme europeo y las maquinaciones despóticas de la Uníón Europea

  1.   Ante la posibilidad de la paz en Ucrania, la UE, cuya legitimidad ya sólo reposa desde la crisis del Euro de 2008 a 2012 en la repetición de las crisis para presentarse como imprescindible, ha entrado en pánico. Qué mejor que una guerra para seguir justificándose y llevando al continente al abismo y, quién sabe, a la aniquilación demográfica o incluso nuclear.
  2.       El último apresurado plan de la Comisión consiste en dejar que los EM inviertan más en defensa (unos 650 mil millones) mientras se piensa en cómo torcer aún más las reglas del Estado de Derecho para lograr un fondo común de armamento de 150 mil millones.
  3.       Para estimular una inversión de 650 mil millones, lo que propone la Comisión es activar la cláusula de escape para situaciones excepcionales que permitiría saltarse el límite, más teórico que real en estos tiempos, del 3% del déficit. Es decir, es un plan de endeudamiento (impuesto diferido sobre una base poblacional gravemente decreciente) a gran escala, fundado en una amenaza muy diferente según los países de la UE y nunca suficientemente justificada. Estas reglas, aun muy comprometidas los últimos años por un situación económica de verdadera “estanflación” y con la economía alemana, la más grande de la UE, en recesión, significan el incremento del coste del endeudamiento en una espiral potencialmente letal que puede quebrar el continente.
  4.       El resto de la inversión debería sacarse de un fondo común de endeudamiento, no concretado, sobre la base del endeudamiento común de la Comisión moldeado sobre la financiación para la recuperación del COVID, los fondos denominados Next Generation. Esta novedad, ya difícil de justificar jurídicamente por la ausencia de competencia explícita de la UE y por las restricciones para el endeudamiento común a través de la Comisión, sería el antecedente a copiar. Frecuentemente denominado el momento Hamilton de Europa, por su comparación con el plan del padre fundador americano para construir los USA en el siglo XVIII, no esconde la voluntad de los dirigentes de federalizar Europa sustituyendo por completo la soberanía nacional por una soberanía europea, pues la Defensa es el último baluarte de la soberanía.
  5.       Desde la invasión rusa de 2022, al no permitir el Tratado de la UE (artículo 41) la compra de armamento mediante el presupuesto de la UE, los programas de gasto de la UE en la materia se han intentado justificar en su mayoría en la consolidación del mercado común, materia de competencia exclusiva de la UE que implica la utilización de su presupuesto. Desde la expansión de la política de medio ambiente y social hasta otras acciones de la UE, esta ha sido la vía de la UE para saltarse la regla general de los Estados federales para asumir competencias, conocida como la de los “enumerated powers”. Es decir, aunque en principio no puede hacerse más que lo explícitamente autorizado, para lograr los objetivos de las competencias asumidas se pueden extender los poderes o competencias. En suma, si sirve para perfeccionar el mercado común, se puede legislar en medio ambiente, política social,… y ahora defensa.
  6.       Pero, entonces, si el TUE prohíbe la compra de armas, ¿cómo es posible que, en palabras del presidente Trump, hayamos contribuido la mitad de lo que ha contribuido USA en estos tres años al esfuerzo de guerra mediante la ayuda armamentística?
  7.       Muy fácil. El comisario competente en la Comisión Von der Leyen I (2019-2024) en materia de mercado común también lo era de la cartera de Defensa y su nombre es Thierry Breton (se hizo famoso por promover el control de las elecciones en Europa y tratar de restringir la libertad de expresión en las redes sociales). Así, aunque sobre esta materia de Defensa no caben actos legislativos ex Tratado de la UE propuso un plan con el nombre de una ley, el ASAP. En jerga, esto significa en inglés, Tan Pronto Como Sea Posible. Las ingeniosas siglas representaban sin embargo un “Act” es decir, daban la impresión de ser una Ley, aunque se trate solamente de un “Plan”. La significación del “Plan” es la de “Act in Support of Ammunition Production” o, literalmente, Ley de Apoyo a la Producción de Armamento. Es decir, la UE, que no tiene competencia legislativa en la materia, mucho menos la Comisión en solitario, “crea” una “Ley” para “producir” armamento, es decir, comprarlo, cuando el artículo 41 del TUE lo prohibe, con la finalidad de sostener un esfuerzo de guerra que ningún parlamento europeo ha declarado, siendo estos los órganos nacionales competentes para hacerlo.
  8.       No obstante, en realidad todo es correcto y canónico porque de lo que se trata es de perfeccionar el mercado común invirtiendo en industria de Defensa. Todo bien, por tanto.
  9.       ¿Cómo funciona el fondo en concreto? Lógicamente en colaboración con una miríada de otros fondos e iniciativas desperdigadas en los últimos años con la misma finalidad. Es decir, aparentemente para perfeccionar el mercado común; en realidad para federalizar la Defensa europea, último baluarte de la soberanía nacional, por la puerta de atrás, usando la guerra, el peligro inminente de muerte, como justificación suprema e inapelable.
  10.   El más relevante de estos fondos cobeligerantes es, claro, como siempre en la guerra, un plan conjunto de compra de armamento mediante contratos públicos. Se trata del European Defence Industry Reinforcement through the Common Procurement Act (EDIRPA) o “Ley” del Refuerzo de la Industria Europea de Defensa mediante Contratos Públicos Europeos, dotado de entre 300 mil millones y 500 mil millones de euros.
  11.   Si esto parecía complejo hasta ahora, agárrense porque vienen curvas. Se trata de que los EM que acceden al plan, denominado “Ley”, compren con dinero de la UE, armamento para destinarlo a Ucrania de manera urgente. Pero es que, además, de manera complementaria, se ha constituido un fondo intergubernamental, es decir, fuera del presupuesto oficial de la UE, de unos escasos mil millones de euros, denominado orwellianamente European Peace Facility (EPF) o “Fondo Europeo para la Paz” con la idea concreta de proporcionar urgentemente munición y misiles. Estos se compran, o bien, mediante la European Defence Agency, quien compró en septiembre pasado por primera vez armas conjuntamente en nombre de la UE, o bien mediante compras que realizan las “naciones líderes” de manera independiente. Estas, que nadie sabe muy bien quién son, son las más audaces a la hora de continuar la guerra en Ucrania.
  12.   Pero, ¿cómo es posible que si la UE tiene prohibido comprar armas las compre y de hecho tenga una Agencia específica para hacerlo? Muy sencillo. Porque las armas no las compra la UE, no sean bobos, sino un fondo intergubernamental en donde varios países ponen libremente a disposición fondos para estos fines fuera del presupuesto comunitario. ¿Lo ven? Y además porque la finalidad de la Agencia específica (la Agencia de Defensa Europea) no sirve en realidad para nada, sino para estudiar compras conjuntas de material que en rigor jurídico no se pueden hacer, hasta que se busque una manera de hacerlas, mientras desarrollan programas de colaboración entre los Ministerios de Defensa de los 27. ¿Entendido?
  13.   Para terminar, se ha planteado destinar una cantidad nimia de alrededor de 2.000 millones de euros, de fondos rusos congelados en Europa para la compra de armas para Ucrania. De momento, como esto significa básicamente robar a ciudadanos rusos que pasaban por aquí e invertían en Europa, para hacer una buena acción con su dinero sin preguntarles, aún no se ha materializado, sobre todo por las repercusiones que pudiera tener en materia de circulación de capitales en el futuro. Si se corre la voz de que se roba lo invertido en Europa, es razonable pensar que se invertirá menos. Pero no debe descartarse nada, porque en la guerra, vale todo.
  14.   Y esto, grosso modo, es lo que hay. La UE ha decidido gastarse ingentes cantidades de dinero para hacer la guerra a Putin sin tener competencias ni preguntar a nadie. Si hay alguna observación o queja que hacer al respecto, se tildará de colaboracionismo con el enemigo, se restringirá la libertad de expresión o se cancelarán elecciones. Prepárense pues para seguir contribuyendo a este noble fin con su dinero y el de sus hijos, antes de que se les pidan sus vidas, a la altura de 650 mil millones de deuda añadida y de 150 mil millones de fondos comunitarios, cuya base jurídica será la que le digan o se inventen,3 para llegar al objetivo final de ser dirigidos desde Bruselas un poco como antes la Unión Soviética era dirigida desde Moscú.