Y Trump tenía razón (again)

por Rafael L. Bardají, 12 de julio de 2018

Yo no se qué les pasa a los mandos militares españoles pero cuando tienen sobre sí un gobierno popular se ponen serios y reivindicativos, pero cuando en el ministerio de defensa se sienta un o una socialista, se vuelven sumisos hasta la médula. El caso mas patente y reciente lo tenemos en el Gral. Julio Rodríguez, Jemad bajo Zapatero y ahora esperando obtener un cargo público de la mano de Pablo Iglesias e Irene Montero. El más reciente, no obstante, es el del actual Jemad, el Gral. Fernando Alejandre Martínez, quien, tras recibir el gobierno -que no él- una carta del presidente americano Donald Trump, en la que pedía un mayor esfuerzo en materia de Defensa, salió en tromba a defender la soberanía del actual gobierno para no gastar más.

 

En parte el Jemad lleva razón: ningún presidente de los Estados Unidos o de ninguna otra nación tiene potestad legal para demandar al gobierno español que haga algo. Y menos que eleve el gasto militar. Pero no es menos cierto que el presidente Trump, en el texto de su carta, lo que hace no es sino recordar los compromisos que el gobierno español, en tanto que miembro de pleno derecho de la Alianza Atlántica, se había comprometido a hacer. El actual Jemad sabe bien, además, que lo que recuerda al tan denostado presidente Trump en España, le antecede y por mucho. Fue en la cumbre atlántica de Gales, en 2014, donde, bajo el liderazgo de Obama, todos los miembros de la organización adoptaron el compromiso de incrementar su gasto de defensa hasta el 2% del PIB para el año 2024. Dicho acuerdo fue posteriormente refrendado en la cumbre de la OTAN en Varsovia, dos años más tarde. 

 

Pero la verdad fetén es que los miembros de la OTAN han prometido siempre más de lo que están dispuestos a hacer. Baste recordar, y el Jemad por edad tendría también que recordarlo, la OTAN ya adoptó a finales de los 70 subir el gasto militar hasta el 3% del PIB nada más y menos… ahora se habla de alcanzar un punto menos. Claro, que desde el 0’9% que España invierte en su defensa, es casi lo mismo. El recordatorio de Trump no puede ni debe tomarse como un insulto, sino como lo que es, un toque de atención desde el país que más gasta y contribuye a la Alianza y desde un presidente con dos características: una diplomacia testicular y sin complejos; y el objetivo de que América deje de ser la pagafantas. Puede que parezca rompedor, pero es perfectamente explicable. 

 

Yo creo que, en realidad, el malestar con Trump en la OTAN se debe a otra cosa. Por un lado, todos sus miembros saben que la Alianza siempre, siempre, siempre ha funcionado cuando ha contado con un liderazgo firme, claro y visionario de los Estados Unidos. Esa y no otra ha sido la causa del tradicional resquemor galo, incapaz de asumir la pérdida de la “grandeur” de Francia. Pero ese liderazgo se esfumó con Clinton tras la caída del muro de Berlín, la disolución del bloque del Este y la desaparición ulterior de la URSS. Es más, aunque en los círculos estratégicos se repite la letanía de que la OTAN es la columna vertebral de la seguridad occidental, me da que esa afirmación nunca ha estado más lejos de la realidad. La OTAN no ha actuado cuando dicha seguridad occidental estaba en entredicho -de Irak a Siria, pasando por Georgia o Ucrania- y cuando sí lo ha hecho, el resultado ha sido más bien un desastre, como en Libia. Cierto, la OTAN sirve para que nuestros ejércitos participen en despliegues que nos sirven de entrenamiento cuando aquí no hay dinero para los ejercicios básicos, y ha permitido que se pueda utilizar la misma munición o unos sistemas de comunicaciones compatibles. Pero todo eso se podría conservar aunque la organización desapareciera.

 

Cuando Donald Trump decía que la OTAN estaba obsoleta, tenia razón. Y las lógicas consecuencias es lo que de verdad temen los europeos. No ya a una OTAN sin liderazgo americano, sino una OTAN sin América. No sé qué diría el Jemad en una situación así, cuando para mantener el sistema de seguridad en Europa supusiera desembolsar el triple o cuádruple de lo que ahora gastamos. A mi, a diferencia del Gral. Fernando Alejandre Martínez no me escandaliza que Trump nos de un buen tirón de orejas por no hacer lo que decimos que vamos a hacer. Sí me escandaliza, sin embargo, que el Ministerio de defensa se parapete en argumentos legales, mara reintegrar al servicio al miembro de la tristemente conocida “manada”. Y no lo digo por la sentencia no firme aún y su libertad provisional, sino porque me cuesta creer que el JEMAD y el resto de altos mandos militares acepten que un joven cuya máxima diversión es tener sexo en grupo refleja y cumple con los valores que se le suponen a un militar y que históricamente han enseñado los ejércitos españoles.  Militares sin valores es mucho más grave que el dinero, mucho o poco, que se destine a la defensa. Pero no le he escuchado manifestarse al respecto. Es más fácil contra Trump.